El TDAH y la nueva normalidad

Sara León es enfermera, pero también es madre de un hijo de siete años con posible diagnóstico de TDAH. Claudia González es enfermera en salud mental. Cuando a Sara le dijeron que su hijo podía ser TDAH se paralizó. Claudia, en contra de cualquier etiqueta que margine socialmente a un niño, le calma sobre la situación. Lo recogemos en un nuevo programa de En Mis Zuecos, por el Día Mundial del TDAH.

«El TDAH es un trastorno neurobiológico que conlleva una serie de síntomas, cuyo resultado es que el niño no funciona con normalidad en la vida cotidiana», aclara Claudia.

Un niño que tenga falta de atención, hiperactividad y/o impulsivo, puede padecer TDAH. Pero ¿en qué momento sabemos si lo tiene o no?

Sara comenta que para ella era muy difícil comparar: «sólo tengo un hijo y mi normalidad siempre ha sido la que él me ha dado». El problema radica en esa normalidad, que al fin y al cabo, «es la que dicta el ambiente del niño, su contexto«, declara Claudia.

«Mi hijo es muy creativo y se evade con frecuencia. Cuando tenía tres añitos era maravilloso ser creativo y evadirte. Con seis años, eso deja de ser normal y maravilloso, y es cuando empezaron a diagnosticar un posible TDAH», comenta Sara en el programa.

El TDAH y la falta de ayuda

Sara asumía, hasta hace poco, una normalidad a la que su hijo le había acostumbrado. No conocía otra, al ser hijo único. Su normalidad era la normal. Hasta que un día le llaman del colegio para hablar sobre un posible diagnóstico TDAH de su hijo. En ese momento Sara paralizó, le vino grande aquella nueva normalidad que no había imaginado.

«Desde el principio noté que mi hijo era diferente en algunos aspectos. Empecé a culparme de todo esto. La culpa es una cosa que viene de complemento con este trastorno», nos confesaba Sara con cierto nerviosismo.

Uno de los problemas de este tipo de trastornos es la poca ayuda o atención que existe por parte de los profesionales que deben acompañar el proceso del tratamiento. Este proceso, nos comenta Claudia, que «no es un problema simplemente sanitario. Salud, educación y familia deben estar coordinados. Está demostrado que va a haber mejor pronóstico si es tratamiento es combinado«. Sin embargo, esa coordinación raras veces se percibe, sobre todo, porque terminas buscando la ayuda en la sanidad privada por falta de medios, tal y como describía Sara en este coloquio.

«Es una realidad que el sistema público de salud es insuficiente a la hora de prestar ayuda en los servicios de atención a la psiquiatría infantil», nos comentaba Claudia en el programa, ante la impotencia que mostraba Sara León por la falta de ayuda.

La tristeza de Sara en la conversación era muy evidente. Un hilo de preocupación arañaba su voz en algunas situaciones y el nudo en la garganta se hacía más fuerte. Claudia, bajo su experiencia en la psiquiatría infantil años atrás, y su trato, tanto con niños con sus padres, le permitió darle aquel mensaje que ansiaba escuchar: «tu hijo no es TDAH; tu hijo es tu hijo con dificultades que tiene y que estáis trabajando y, sobre todo, es importante que lo entienda él. Sin etiquetas«. Un mensaje social muy importante que cualquier persona debería escuchar y, ante todo, entender para poderlo llevar a cabo. Añadido a esto, comentó una metáfora que siempre comentaba a sus pacientes y que, terminamos este programa con esta reflexión:

«Les hacía pensar en una piscina, donde todos somos esponjas y cada esponja, de diferente forma y textura, se llena a su ritmo. Pero al final, todos nos llenamos», concluía Claudia.

 

«Eres muy valiente», un cuento infantil contra el miedo

La ansiedad que puede provocar en los niños el sentirse diferente a sus compañeros puede resultar muy perjudicial. También lo es cualquier miedo que les aísle o margine socialmente por temor a lo que pueda suceder. 

Durante el mes de octubre, mes de la Salud Mental, nuestros compañeros de Frecuencia Enfermera entrevistaron a Rocío Corderosupervisora de enfermería en la unidad pediátrica del Hospital de Valme en Sevilla, que, junto con su equipo, y ante el miedo presentado por sus pacientes por el Covid-19 y los EPIs de rigor, crearon un cuento infantil para romper con posibles temores y verlo con imaginación, tal y como los niños idean el mundo.